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Julia Cela: “Rafael Alberti supo explotar muy bien su figura de exiliado”

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 Julia Cela  recibe a ‘La Voz de los Sin Voz’ para hablar sobre el exilio intelectual que azotó nuestro país durante la Guerra Civil y, especialmente, una vez instaurada la dictadura de Franco. Los destinos preferidos de algunas de las plumas más célebres de nuestra tierra fueron Francia e Hispanoamérica, sobre todo México, pero también los hubo los que cruzaron el océano hacia EE.UU, como Luis Cernuda o Pedro Salinas.

                                                                       JULIA CELA

Licenciada en Periodismo 
fileDownloaderDoctora en Ciencias 
Políticas y Sociología

TÍTULOS 
El exilio español de 1939  


El exilio intelectual de 
Francisco Ayala

Pedro salinas y la España
intransigente     


Su tesis doctoral fue dirigida 
por Juan Marichal.
Conoció al escritor español Francisco Ayala, que pasó décadas en el exilio, 
y así fue como entró de lleno al estudio de este campo. 

En uno de tus trabajos “Reflexiones de Francisco Ayala sobre el exilio español” afirmas que la palabra “exilio” durante la etapa franquista cayó en contradicción. ¿Cómo ha evolucionado ese término? 

El término ha pasado por distintas fases. En la época del franquismo la palabra “exilio” eran aquellos rojos  terribles de la República comparados con la cuestión judío masónica que nunca comprendimos los españoles.  Eran los enemigos de la patria.

 Después de morir Franco se quiso hacer una democracia en todos los sentidos. Y una de ellas es acercar a las personalidades del exilio. Empezaron a llegar a España y fueron bien recibidos. Ya no eran aquellos enemigos de la patria, podían ser amigos. Lo que quiso la Transición fue acercarlos, que se conocieran. Fue una política un tanto orquestada. Hay un intento de decir: “Recibimos a los exiliados”.

El exilio tiene causas políticas. Y cuando estás exiliado estás perseguido y no puedes volver a tu país.  Un emigrante puede volver o no volver según cuestiones económicas, pero si quieren volver nadie les persigue, ni pueden ser encarcelados por ello.

Francisco Ayala diferenciaba cuatro perfiles de clasificación cuando hablaba de intelectuales que se habían exiliado. ¿Cuáles son? 

Hablaba de una escala de exiliados o de tasterrados, como los llamaba José Gaos. Hay que diferenciar en el exilio a los que se fueron por su compromiso con la República pero de forma ideológica, que no tenían delitos de sangre o cargo políticos. Éstos incluso tiempo después el Régimen los llamó para ver si podían integrarse en el país pero ellos por ideología no querían volver hasta que no muriera Franco. Como Franco tardó tanto en morirse, muchos murieron en el exilio. Es el caso concreto de Pedro Salinas.

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Pedro Salinas (1891-1951) se exilió en Estados Unidos hasta su muerte.

En los años 50, con la intervención de Dámaso Alonso y teniendo en cuenta que toda la Generación del 27 eran muy amigos, veremos un retorno. No todos se exiliaron. Entre ellos se escribían y tenían contacto con el país. A través de Dámaso Alonso, que estaba más integrado, les ofrecieron volver a España. Hablamos de figuras como Severo Ochoa, que además había ganado el Premio Nobel.

Eran figuras que evidentemente no tenían delitos de sangre, habían estado al lado de la República pero no tenían nada que achacarles por ello y ya en los años sesenta les hubiera gustado que hubiera vuelto y que hubieran engrandecido España. Pero Pedro Salinas o Jorge Guillén no quisieron volver. Había otros casos que, en cambio, era imposible que volvieran a España. Figuras más políticas como Negrín o Santiago Carrillo.

Jorge Guillén (1893-1984) no retornó a España hasta la muerte de Franco

Un perfil que destacas es el de algunos autores que  dramatizaban su situación, afrontándola bajo una concepción más romántica. Estaría entre ellos por ejemplo Rafael Alberti. ¿Por qué Alberti es considerado el poeta del destierro  como tal si todos tenían como motivo el desarraigo?

 El desarraigo evidentemente lo tenían todos pero, como contaba Pedro Salinas, lo sufrían más los poetas. El científico, como el caso de Severo Ochoa, encontró laboratorios más desarrollados que los que habían en España para ejercer su labor.

Pero para el poeta la herramienta es la lengua; y su lengua es el castellano. Muchos llegaron a Estados Unidos donde había un idioma difícil de comprender, la gente culta en esa época estudiaba y aprendía francés, pero no inglés.

De hecho, el hijo de Pedro Salinas, Jaime, aprendió con facilidad y se reía del padre, que nunca pronunció bien el inglés.  A pesar de que se ponía discos de vinilo para escuchar, nunca aprendió bien el idioma.

Rafael Alberti es una figura que tiene muy buena prensa. Esto lo he conversado con Ayala y con la familia de Salinas; Rafael Alberti supo explotar muy bien su figura de exiliado. Llegó como el héroe. Cuando llega a Argentina fue el héroe que había vestido el mono azul y había salvado las joyas del Prado, cuando había sido uno de los participantes, que no el principal salvador.

Rafael Alberti y su mujer, María Teresa de León. Residieron en Argentina durante 23 años y volvieron a España con el inicio de la Democracia.

Rafael Alberti y su mujer  María Teresa de León. Residieron en Argentina durante 23 años y volvieron a España con el inicio de la Democracia.

La comunidad intelectual argentina, hablamos de Victoria Ocampo y todos ellos, ensalzaron a Alberti y a María Teresa de León, que era una gran relaciones públicas. Vivieron en un piso estupendo en Buenos Aires, lo que no vivió el resto. El resto lo perdió todo. Si no eras una figura consolidada, empezabas como Ayala, de traductor.

Francisco Ayala era catedrático y también estaba en las Cortes. Tenía muchos cargos en España pero era un joven de treinta y tantos años, no conocido ni con suficiente obra a su edad. Se empezó a ganar la vida como traductor porque sabía alemán gracias a la Junta de Ampliación de Estudios en Berlín, donde conoció a su esposa. Ambos traducían libros del alemán para la editorial Losada. No era la misma situación.

Francisco Ayala, (1906-2009) defendía que "la patria del escritor, es su lengua."

Francisco Ayala, (1906-2009) defendía que “la patria del escritor, es su lengua.”

Alberti llegó con esa situación de héroe y lo siguió siendo. Alberti tuvo la suerte, además, de que vivió más tiempo. Mientras otros de la Generación del 27 murieron en el exilio, Rafael llegó a España apoyado por multitudes, dio conferencias, charlas y recitaba en público. Así, fue muy conocido y fue el ejemplo del exiliado.

¿Para quién escriben estos escritores exiliados?

Ayala escribió un artículo muy interesante llamado Para quién escribimos nosotros (1949) que tuvo una gran repercusión cuando se publicó. Lo que ellos sentían es que no escribían para el público español, que realmente era su público. En aquel momento escribían para un público generalmente latinoamericano porque era difícil que te tradujeran al inglés.

 Ayala hace una obra de ciencia política muy importante en Buenos Aires y en muchos sitios si buscas en internet aparece como sociólogo argentino; y el realmente no es sociólogo argentino. Cuando yo estuve en Buenos Aires investigando sobre Ayala descubrí que muchos estudiantes de sociología y de derecho habían estudiado con las obras de Ayala mientras que en España no. El público latinoamericano tuvo la suerte de tener en sus universidades a este tipo de figuras.

¿Qué supuso para el mundo de las artes y de las letras Latinoamericanas recibir a estos intelectuales españoles?

México fue uno de los países que mejor recibieron a los intelectuales españoles y ellos siempre dicen que las universidades mexicanas se engrandecieron de eso.

Juan Marichal, se fue al exilio siendo aún un adolescente. Primero viajó a París, pasó por Casablanca –haciendo el mismo recorrido que la película- para llegar a México. Entonces se encontró que la Universidad Autónoma de México se había convertido en un reducto de la Complutense. Allí estaba como profesor José Gaos, que era el decano de ese momento, en la época de la guerra, de la Facultad de Filosofía de la Complutense. También estaban Rafael Altamira, otro de los catedráticos de la Complutense y Eduardo Nicol, de Barcelona.

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Numerosos catedráticos de la Universidad Complutense de Madrid, ejercieron su profesión en la UNAM durante el exilio.

De repente se encuentra como si estuviera estudiando en una universidad española porque los profesores más importantes que tenía la UNAM eran españoles. Eso hizo que la UNAM fuera una gran universidad y lo sigue siendo. Ellos son muy deudores  de la cultura y los catedráticos españoles que allí fueron. Al igual que en Estados Unidos. Ese auge de los departamentos de hispánicas se benefició de profesores de este tipo.

En la República Dominicana, el dictador Rafael Leónidas Trujillo aceptó la llegada de españoles porque necesitaba  agricultores de raza blanca y vio que llegaron, en cambio, barcos enteros de intelectuales. ¿Qué pasó allí?

La República Dominicana fue un caso muy curioso. Si hablamos de México no, date cuenta de que allí estaban con el gobierno de Lázaro Cárdenas, que era un gobierno pro República. Al igual si hablamos de la URSS, que recibió a tantos políticos. Pero el caso de la República Dominicana es particular porque Trujillo era un dictador.  ¿Cómo Trujillo recibe a españoles que vienen de otro régimen dictatorial con el que él estaba de acuerdo totalmente?

Entonces fue muy curioso porque los recibió a todos y les dijo algo así como “ustedes no se preocupen por su trabajo. Ustedes lo que tienen que hacer aquí es blanquear la raza”.  Y ellos se quedaron sorprendidos.

 

México recibió con los brazos abiertos a los españoles exiliados

El Gobierno de Lázaro Cárdenas, afín a ideas republicanas, recibió con los brazos abiertos a los españoles exiliados. Otros, como el General Trujillo en República Dominicana aceptó la llegada de exiliados para “blanquear la raza”

Saltamos de Sudamérica a Norte América donde muchos intelectuales exiliados se reunían en  Bermond de forma periódica para compartir algunas veladas. ¿Cómo eran esas reuniones y quiénes participaban en ellas?

La verdad es que esto es muy desconocido, no se ha escrito nada de ello. EE.UU no acogió a muchos exiliados por las cuestiones que conocemos todos y que persisten en la actualidad sobre la emigración. Sólo acogió a gente concreta, gente que les interesaba. Américo Castro fue uno de ellos porque era catedrático de la Universidad de Prinston. Pedro Salinas igual.

Entre ellos se ayudaban bastantes y conformaban un grupo muy unido que vivía prácticamente en la costa Este: Baltimore, Nueva York, Filadelfia, etc. Universidades en las que trabajaban.

"Las únicas cosas que Estados Unidos ha dado al mundo son los rascacielos, el jazz y los cocktails" Federico García Lorca (1898-1936)

“Las únicas cosas que Estados Unidos ha dado al mundo son los rascacielos, el jazz y los cocktails” Federico García Lorca (1898-1936)

Ellos se reunían durante el verano y los veías dando clases a los hispanistas y a las familias de García Lorca o los Zulueta. Estaban Guillén con sus dos hijos, Salina con sus dos hijos, etc. Todas esas familias pasaban allí el verano. Se conocían entre ellos y había un sentimiento de clan porque incluso ellos propiciaban que sus hijos –adolescentes en aquella época- se conocieran; era una forma de que tuvieran relación para que se casaran entre ellos.

Yo muchas veces lo he comentado con Carlos, hijo de Juan Marichal, que está casado con una profesora Argentina y vive actualmente en México. Y él siempre me dice “a mi familia le hubiera encantado que me casara con una García Lorca o con una Zulueta”. La idea era también no olvidar España, de que los hijos y los nietos se criaran con la idea de volver a España.

Ha salido varias veces el nombre de Juan Marichal. En una conferencia dijiste que debería ser un autor que habría que estudiar en la universidad. ¿Qué destacas de Juan Marichal? 

Es una figura muy desconocida. El exilio hizo olvidar a figuras muy relevantes, como Altamira para la Historiografía. Sin embargo, todos estudiábamos a la Generación del 27, no se podía saltar por mucho que quisiera el franquismo.

 Juan Marichal hizo una labor  muy importante. Por ejemplo, fue el primero que editó las obras completas de Azaña, cuando aquí estaba prohibido. Actualmente es una figura que ha sido muy reivindicada, hasta Aznar leía a Azaña. Él editó las obras completas o no tan completas porque faltaban algunos cuadernos perdidos, una labor que continuó Santos Juliá.

Juan Marichal (1922-2010)

Juan Marichal (1922-2010)  escritor, ensayista, historiador y exiliado político desde los 19 años. Dirigió la tesis de Julia Cela.

 Otra figura que él empezó a reivindicar, que ahora está empezando a conocerse y hay historiadores que están trabajando en su biografía y su obra, es Juan Negrín. Y Marichal  ha sido el primero en reivindicarlo. Iba a hacer una gran biografía, algo que no llegó a concluir, pero sí llegó a  publicar muchos artículos que dieron a conocer a esta figura; una figura muy controvertida, demonizada, tanto por la izquierda y por la derecha. Y ahora es cuando se empieza a reivindicar. Cuando hay historiadores imparciales, que estudian con documentos, podemos tener una visión más realista.

¿La historia sorprendió a estos autores?

 La historia siempre nos sorprende. Ahora cuando vemos estos cracs financieros que nos sorprenden a todos con todas las tecnologías y economistas y analistas que tenemos nos preguntamos si nadie sabía preverlo. Que no lo sepamos la gente de a pie bien, pero ¿y los economistas,  o el FMI, nadie sabe nada?

 Yo tengo una teoría, quizá un poco quijotesca: que quienes mejor se dieron cuenta de la realidad fueron los científicos y los poetas. Yo creo que los que estaban percibiendo la realidad eran ellos. A pesar de las muchas críticas que se le han hecho a Negrín yo creo que él fue muy capaz, en un momento tan difícil como es en plena guerra, de tomar decisiones. Y yo lo achaco a que no era sólo político sino que además era científico, con una mentalidad científica.

Los poetas percibieron el cambio porque tenían más sensibilidad que el resto de las personas. El poeta tiene la capacidad de sentir lo que está ocurriendo en su ambiente y percibe antes las catástrofes que pueden llegar.

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