La Voz de los Sin Voz, Miscelánea
Comments 3

Los Quinquis Ibéricos de los 80

 

Muchos son los que se preguntarán qué hace este grupo de macarras en un sitio como este  y la respuesta descansa en un hecho muy sencillo, o puede que no tanto, porque este colectivo social se ha convertido con el tiempo en un auténtico objeto de estudio que nos ha dejado grandes manifestaciones en toda nuestra cultura popular.  

*Escuchar Programa íntegro: http://www.ivoox.com/quinquis-ibericos-80_md_2987502_1.mp3″ Ir a descargar

Los comúnmente conocidos como quinquis han hecho historia en la biografía de nuestro país y algunos de ellos hasta se han transformado en  mitos que perduran en la actualidad. Todos, sobretodo los que conocieron la EGB, pueden poner cara a ‘El Vaquilla’, uno de los iconos más relevantes de esta generación. Fuente de inspiración para los jóvenes bandoleros que le sucedieron en esos tiempos tan convulsos.

Todo lo que rodea la figura de estos chicos de extrarradio camina entre la realidad más dura, tras las que se esconden grandes tragedias familiares, y la delincuencia común y agresiva que despertó el interés de los medios de comunicación de entonces.

La prensa focalizó su atención en este grupo de jóvenes que jugaban a desafiar la ley y tontear con la muerte, poniendo al límite a una sociedad que si es verdad que les marginaba, también les temía. Muchas veces con razón. Era tal la alarma social que se respiraba en zonas tales como el madrileño barrio de San Blás o La Mina barcelonesa, que algunos periódicos tenía ya un apartado dedicado íntegramente a los episodios delictivos que protagonizaban estas bandas.  El periódico ‘La Vanguardia’  llegó a abrir una nueva sección dentro de su crónica de sucesos llamada ‘La Barcelona fuera de la ley’.

 

24 de Septiembre de 1978. ‘La Vanguardia’ habla sobre la detención de unos jóvenes, entre los que se encuentra ‘El Vaquilla’

La industria cinematográfica creó hasta un género propio, el género quinqui, con padrinos a la cabeza como el controvertido guipuzcoano  Eloy de la Iglesia, director que nos dejó grandes producciones como ‘Navajeros’ (1980) ‘Colegas’ (1982) o ‘El Pico’ (1983).  Estas películas alcanzaron un realismo inusitado y pusieron sobre la mesa los verdaderos problemas de la Cara B de la Transición Española. Una sociedad cuyos jóvenes sobrevivían en medio de la  heroína, el sida y la violencia callejera.

Caldo de cultivo para la creación del quinqui

El término quinqui quizá se haya popularizado por ser sinónimo de mercheros, aquel grupo social nómada con costumbres similares a las gitanas que, recién instaurado el Franquismo se asentaron por la fuerza en el extrarradio de las ciudades. Allí se vieron obligados a vivir alejados de los núcleos urbanos y en pésimas condiciones sociales, en la mayoría de los casos, ni siquiera tenían cubiertos los servicios básicos para una famila, como el agua, la luz, la sanidad y la educación.

Para ponernos en contexto, nos trasladamos ahora a la década de los 70.  Una época en la que España estaba cambiando y las ciudades crecían a un ritmo increíble. De 1974 a 1978 se perdieron más de 836.000 puestos de trabajo, convirtiendo el paro en el problema principal de la mayoría de los jóvenes de entonces. Algunas zonas geográficas de la Península se encontraban especialmente afectadas por las reconversiones industriales y económicas que llevaron a la miseria a  miles de familias.

Con todo esto, la peligrosa droga de la heroína empezaba a estar muy presente en las calles españolas. El caballo iba a ser uno de los protagonistas de la década de los 80 hasta llegar a causar estragos en toda una generación, con especial impacto en  grupos sociales marginados.

Comenzaron así a proliferar bandas de chavales que nadaban entre la rebeldía y la necesidad, cuya máxima era reunirse en los recreativos para evadir sus dramas familiares y de paso planear algún que otro hecho delictivo, algunos  de ellos bastante sangrientos, aunque hoy nos lo tomemos con cierto lirismo.  Fueron auténticos expertos en huir de la policía, encontrando el romanticismo que giraba en torno a desafiar al brazo ejecutor de una ley que cada vez se volvía más represivo con ellos. 

Estos chicos no dudaban en pisar el acelerador y vivir deprisa, porque en aquel instante en el que se paraban a pensar, descubrían que en realidad no tenían nada que perder.

Fotograma de la película 'El Pico' de Eloy de la Iglesia

Fotograma de la película ‘El Pico’ de Eloy de la Iglesia

La explosión de delincuencia entre los jóvenes y el estupor creado entre la población nutría cada día a los medios de comunicación con titulares  sobre tirones de bolso, persecuciones, tiroteos, robos y motines carcelarios .

Entre 1978 y 1985  se produjeron un total de 30 películas en España sobre delincuencia juvenil. En el programa veremos como los grupos mediáticos y el cine también contribuyeron a ensalzar el mito que rodeaba a la figura del quinqui ibérico.  Una relación de dependencia y retroalimentación que llegó a convertir a muchos jóvenes de ellos en estrellas de la gran pantalla o protagonistas de las portadas de muchas revistas de variedades.

Pero, ¿qué hay detrás de todo este fenómeno?

 Quinquis de pura cepa

Película 'Navajeros' de Eloy de la Iglesia

Película ‘Navajeros’ de Eloy de la Iglesia

Cuando hablamos de  los quinquis ibéricos de los 80 no nos referimos a los típicos criminales prisioneros de su propia patología , ni a aquellos que se encuentran encerrados en sí mismo o presentan alguna anomalía mental, tampoco a los que podemos imaginar hoy día de traje y corbata que manejan miles de billetes y tienen una influencia tal que se escapa del entendimiento común. Lo que hoy llamamos quinquis eran delincuentes callejeros agrupados en pandillas, que normalmente no superaban la mayoría de edad cuando visitaban por primera vez las obsoletas cárceles o centros de internamiento y descubrían entre barrotes el precio de la tan anhelada libertad.

Los cabecillas solían ser por definición los más temerarios, niños que no llegaban a los catorce años de edad cuando ya daban órdenes y manejabas a grupos enteros de jóvenes que les seguían sin rechistar y  tenían que demostrar cada día su coraje bajo la ley de la calle.  Se organizaban por los barrios para cometer sus fechorías y su tiempo libre solía desvanecerse entre el humo de sus pitillos, la rumba callejera, las carreras de coches en polígonos, el sexo y los juegos de recreativos . Mucha calle, excesivo carisma,  y muy poco respeto a la vida eran puntos esenciales para que un chico se convirtiera en un auténtico líder de banda. Muchos motes de estos pequeños dirigentes se oían cada día en la selva de asfalto y aún ahora siguen grabados en la mente de nuestra memoria colectiva.  De algunos de ellos hablaremos a continuación:

‘El Vaquilla’

Juan José Moreno Cuenca

“Soy el enemigo (dicen), el que no obedece, el que no se calla, el que no se amolda, el que no se arrastra…”

Famoso cartel de 'El Vaquilla'

Famoso cartel de ‘El Vaquilla’, simulando una  verdadera detención del precoz delincuente

Más conocido como ‘El Vaquilla’, Juan José Moreno Cuenca se ha convertido en uno de los delincuentes más famosos de la historia de España y símbolo ineludible de esta generación.  Su infancia transcurrió entre robos de coches, persecuciones y reformatorios. Sobretodo destacó por su habilidad al volante.

El resultado es que pasó más de la mitad de su vida en prisión, desde su primera detención por la Guardia Civil a los quince años de edad cuando le trasladaron a la Cárcel Modelo de Barcelona a pesar de no cumplir el límite legal.

Entre medias fue prolongando condenas por fugas y robos durante sus permisos y motines organizados en la cárcel, dónde dicen, adquirió un enorme respeto entre sus compañeros. Se le suele recordar como un delincuente de buen corazón y para evitar revuelos, las autoridades se las arreglaron para que ‘El Vaquilla’ estuviera aislado de los demás reos.

Aumentó su fama a raíz de la primera película Perros Callajeros’ (1977), dirigida por otro de los grandes nombres del cine quinqui, José Antonio de la Loma y protagonizada por Ángel Fernández, ‘El Torete’, del que también hablaremos .

Juan José no era reacio a hablar con una prensa que cada vez más le demandaba entre sus páginas, era un claro ejemplo mediático de una generación entera. El sistema penitenciario y judicial tampoco se lo puso nada fácil, tenía que predicar con el ejemplo, y qué mejor que un personaje tan mediático para ello.

Portada del libro 'Hasta la libertad' de Juan José Moreno Cuenca, 'El Vaquilla'.

Portada del libro ‘Hasta la libertad’ de Juan José Moreno Cuenca, ‘El Vaquilla’.

A pesar de sus tardías intenciones  de formalizar su vida y llegar a crear una familia, jamás volvió a sentir el aroma de la libertad. Solía transmitir estas ideas  a los medios de comunicación cada vez que le entrevistaban en la salida de los  juzgados o en alguna de las innumerables exclusivas que concedió.

Entre barrotes se sacó las carreras de Periodismo y Derecho en la UNED, aprovechando los periodos en los que consiguió superar su adicción a las drogas.

Soy Juan José Moreno Cuenca aunque todos me llaman vaca o vaquilla. Ya lo ven. Nací aquí a este otro lado de la sociedad y nunca pude o nunca supe pasar al otro. Ahora me he propuesto hacerlo y sé que no será fácil. Mi mayor enemigo ha sido siempre esa fama que me ha ido envolviendo desde niño […]. Hoy me piden que cuente mi vida, de acuerdo, puede ser una oportunidad, para mí pues, quizás acaben por conocerme, para ustedes tal vez empiecen a comprender quien diablos es ese sujeto del que tanto hablan sin saber por qué”

En 1985 participó en su película autobiográfica, “Yo, El Vaquilla”,del director Jose Antonio de la Loma que fue rodada en el barrio de extrarradio barcelonés dónde creció la leyenda y en la cuenta en primera persona sus andaduras por el mundo de la delincuencia.En prisión escribió ‘Hasta la libertad’, una recopilación de sus memorias carcelarias en la que  realiza una fuerte crítica al sistema penitenciario, al que califica como “inhumano” e incapaz de rehabilitar a las personas.

 El Vaquilla’ murió finalmente  en 2003 de  Cirrosis en el Hospital de Can Ruti de Badalona a los 42 años de edad. Estaba a la espera de  una libertad condicional que hubiera disfrutado en febrero de 2007, pero eso nunca llegó a suceder. Su muerte simbolizó la desaparición entera de esta ‘generación perdida’, permitiendo que la realidad dejara paso al mito.  Javier Cercas se inspiró en su figura  para dar forma al personaje del Zarco en su obra  ‘Las Leyes de la Frontera’ (2012). En ella  se cuenta la historia de un grupo de adolescentes delincuentes de un barrio marginal de Gerona a los que le tocó vivir esta época postfranquista.

‘El Jaro’

José Joaquín Sánchez Frutos

El Jaro murió tan joven que apenas se encuentran imágenes suyas en la red. La imagen pertenece a 'Crónicas de una España Negra'

‘El Jaro’ murió tan joven que apenas se encuentran imágenes suyas en la red. La imagen pertenece a ‘Crónica de la España Negra’

 ‘El Jaro’ conocido así por el tono rubio de su pelo y su baja estatura, fue un chico natural de Villatobas, municipio de la provincia de Toledo. Nace en el seno de una familia desestructurada y pronto se las arregla para sobrevivir en un ambiente un tanto hostil, por lo que comienza a delinquir. Es considerado uno de los criminales más famoso y prematuro de la época.

Se convirtió en un pequeño líder capaz de manejar a docenas de personas que  seguían sus instrucciones. Tanto es así que bajo su influencia se creo la conocida como ‘La Banda del Jaro’, que trajo más de un quebradero de cabeza a la Guardia Civil con sus continuos hurtos, robos de coches y atracos a joyerías, gasolineras e incluso bancos. Se dice que era prácticamente imposible saber cuál y dónde sería su próxima acción.  Esta banda llegó a tener treinta miembros y fue desarticulada oficialmente el 4 de octubre de 1978.

 Los flirteos cIlustración de Quinqui. Martín Olmoson la ley y las drogas empujaron a José Joaquín Sánchez a llevar una existencia marcada por las paredes de los reformatorios y los barrotes de la  cárcel. De uno de ellos, el ‘Reformatorio Sagrado Corazón’ se llegó a escapar más de quince veces.

El desafío de vivir al límite provocó que la muerte le sorprendiera en Madrid con tan solo 16 años. La noche del 24 de febrero de 1979 un hombre le asesinó con un balazo de escopeta al ser testigo del atraco que estaban perpetuando a un conocido suyo. El periódico ‘El País’ contaba así la noticia.

Dicen que la gorra del Jaro se mantuvo un tiempo de trofeo en la Comisaría de la calle Cartagena. Sea o no cierto, las autoridades se quedaron sin una de sus presas más importantes y la prensa sin uno de los grandes protagonistas de sus cuantiosos titulares.

 *Ilustración Martín Olmos

 Quinquis de vida y obra

Pero el fenómeno quinqui no se quedó solo en las calles, la gran pantalla aprovechó la mayor cota de libertad para tratar temas de toda índole e hizo grandes celebridades de niños de barrio con riesgo de exclusión social. Los directores como Eloy de la Iglesia o Jose Antonio de la Loma sabían que conseguirían un mayor realismo si reclutaban a jóvenes callejeros para que interpretaran en sus películas a estos famosos delincuentes.  De esta manera se generó todo un entramado de vidas paralelas y retroalimentación entre la persona real y el personaje que interpretaban tal que muchos de ellos fueron víctimas de su propia figura. De la calle a la fama.

‘El Torete’

Ángel Fernández

El Torete como portada de la revista de cine 'Fotogramas'. Octubre de 1979

‘El Torete’ como portada de la revista de cine ‘Fotogramas’. Octubre de 1979

Ángel Fernández, es un claro ejemplo de como estos jóvenes, en continuo flirteo con la autoridad, se convirtieron en foco de todos los medios de comunicación de la época.

Interpretó a ‘El Vaquilla’ en la saga “Perros Callejeros” de Jose Antonio de la Loma, ambos jóvenes se conocieron en el Barrio de La Mina y coincidieron en otras ocasiones.

Según J. Antonio de la Loma tuvo que llegar a un pacto con las autoridades por el cual no le podían detener durante el rodaje. Según contaba el propio Ángel Fernández, a la policía le molestaba mucho que estos jóvenes se prestaran al rodaje de unas películas que evocaban la cruda realidad del momento: drogas, sexo y resistencia al orden.

Una de las entrevistas más sonadas fue la que le realizó Maruja Torres para la revista ‘Fotogramas’ en 1979, dónde se aprecia la ingenuidad de un chico que pasó a la fama sin apenas haberlo elegido.  El Torete cuenta en este artículo cómo el estrellato también le perjudicó al ponerle en el punto de mira de la ley. Les dejo un fragmento:

“M.T: Pero tú estás arrepentido ¿no?.Lo has dicho mucho,en todas las entrevistas. 
A.F: Ah,sí,Me arrepiento cantidá.A lo mejor,si no fuera hecho cine…Pero yo he hecho malo,robar coches,tiendas,pero yo no he matado a nadie,yo no he hecho daño a nadie.Yo me arrepiento porque he sufrido mucho.Pero mucho.Mucho más de lo que merecía por lo que he hecho.” 

Recomiendo encarecidamente este texto de Arcadio Espada publicado en  ‘Mundo Diario’ el 20 de Mayo de 1979 para acercarnos al contexto de estas estrellas de suburbio.

‘El Jaro II’

Jose Luis Manzano

“Vivimos en una sociedad que se molesta mucho cuando se habla de drogas, pero es ella la que está completamente drogada y la que mueve hábilmente los mecanismos para que se consuma.”

Fotograma de 'Navajeros'. Jose Luis Manzano interpreta a 'El Jaro'

Fotograma de ‘Navajeros’. Jose Luis Manzano interpreta a ‘El Jaro’

Actor fetiche por antonomasia de Eloy de la Iglesia y uno de los actores más importantes del género. Jose Luis Manzano era un joven al que el director  recogió de la calle para interpretar al precoz delincuente madrileño ‘El Jaro’ en su película ‘Navajeros’ (1980).  Jose Luis acabó presa de su propio personaje al morir a los 29 años por una sobredosis, su cuerpo sin vida fue encontrado en uno de los pisos del director en 1992. Pero la estrella quinqui ya había dejado un importante rastro en nuestro imaginario social.  Su rostro es uno de los más populares de la filmografía del momento, junto a la película que le impulsó a la fama también cuenta con otras producciones a sus espaldas como  ‘El Pico’ (1983) o ‘La estanquera de Vallecas’ ( 1986) .

Portada de la revista 'Party'. Jose Luis Manzano se convirtió en un icono sexual.

Portada de la revista ‘Party’. Jose Luis Manzano se convirtió en un icono sexual.

El boom que se generó en torno a él superó todas las expectativas de un Eloy de la Iglesia también adicto a la heroína.  Los rumores se hacían cada vez más palpables, el joven  y guapo Jose Luis Manzano aparecía cada vez más deteriorado en sus películas, en ‘El pico II’ ni siquiera se pudo usar su propia voz.

Las escenas de estos filmes son de una veracidad y crudeza tal que hasta los personajes se pinchaban las jeringuillas en el brazo durante el rodaje. Las escenas sexuales también causaron gran controversia, el actor aparece en muchas ocasiones protagonizando desnudos integrales, lo que también provocó que adquiriera la categoría de mito sexual sobre todo entre el público gay.

Los datos son reveladores, la película ‘El pico’ dónde interpreta al hijo de un Guardia Civil, obtuvo un millón de espectadores, estuvo más de 4.500 días en cartel y recaudó unos 220 millones de pesetas.

A pesar de todo esto, Jose Luis Manzano conoció también la otra cara de la moneda, pasó de nuevo del estrellato a las calles y la prisión y  la soledad llegó a ser su única compañera de acera. Tanto es así que incluso Pedro Cid, un sacerdote del barrio de Getafe tuvo que recogerle cuando ya nadie le daba una oportunidad.

 

Anuncios

3 Comments

  1. Estuve leyendo anoche esta entrada y me ha parecido interesantísima. Tanto si se han vivido aquellos años, como sino, creo que vale la pena leer esta entrada que nos da a conocer un fenómeno social que aún es válido en nuestros días. Tanto como la entrada en sí, son muy de tener en cuenta los enlaces que contiene. Mi gratitud a María S. Olmo. Excelente trabajo

    • Muchísimas gracias por el comentario, me alegra mucho el día que os guste lo que escribo. Me pareció interesante estudiar este tema como se merece. La verdad es que es un fenómeno social que, salvando la distancias, podría ser equivalente a lo que estamos viviendo hoy día dónde el paro es el principal problema de los jóvenes, aunque seamos los más formados, y la heroína vuelve a las calles, aunque esta vez los consumidores sean precisamente los que conocieron el peligro de esa droga (http://www.elmundo.es/cronica/2014/02/08/52f61e2fe2704e587a8b4572.html)
      También es increíble cómo trataba la prensa estos asuntos, si te interesa échale un vistazo a las hemerotecas de los periódicos entre el periodo del 75 a los 80.
      Nos seguimos leyendo, un abrazo!

  2. Luminoso says

    Muy buen articulo, una época irrepetible en nuestro país. Permitidme aportar un vídeo producido por mi con la historia del Cine Quinqui.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s