Literatura
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Murakami y la otra cara del tradicionalismo japonés

Imagen de cabecera: Michelle Robinson

«Me lleva tiempo evocar su rostro. Y conforme vayan pasando los años, más tiempo me llevará. Es triste, pero cierto. Al principio era capaz de recordarla en cinco segundos, luego éstos se convirtieron en diez, en treinta segundos, en un minuto. El tiempo fue alargándose paulatinamente, igual que las sombras en el crepúsculo. Puede que pronto su rostro desaparezca absorbido por las tinieblas de la noche. Sí, es cierto. Mi memoria se está distanciando del lugar donde se hallaba Naoko. De la misma forma que se está distanciando del lugar donde estaba mi yo de entonces»

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Haruki Murakami, natural de Kioto, ha generado grandes controversias con sus novelas, siempre de corte surrealista y con el sexo y el amor como principales telones de fondo para la expresión de la naturaleza humana. La lectura del eminente escritor japonés, uno de los favoritos en recibir el Nobel de literatura, comienza pausada, prestando atención a los sentimientos de los personajes; a sus fantasmas.

Murakami recorre las sendas de la mente humana a través de sus novelas, algo que en ocasiones lo hace un autor rechazado por aquellos que no terminan de entender el significado de las historias tortuosas que Haruki fotografía en sus páginas.  Su fama atravesó fronteras con la reconocida Tokyo Blues: Norwegian Wood y se instaló en el mercado internacional con Kafka en la orilla.

 

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TOKYO BLUES

Comenzamos a analizar esta obra editada en España en 2005 porque es, posiblemente, la obra más autobiográfica del autor. En este sentido, encontramos al joven protagonista, Toru Watanabe en medio de los grandes cambios que se generan en el Japón de los años 60. En esta época, el coloso asiático es un país que comienza a abrirse a nivel global. Unos de los primeros síntomas de esta apertura social y mental serán las revueltas estudiantiles motivadas por los nuevos conceptos progresistas que llegan desde el resto del mundo.

En medio del cambio, Watanabe, un chico que busca su lugar en el mundo, amante de la buena música -sobretodo del Jazz y el Blues, aspectos con los que coincide con el autor- y trabajador a media jornada en una tienda de discos donde les gusta poner los últimos éxitos del rock&roll internacional (trabajo que también tuvo que realizar Murakami para costarse la vida).

Su existencia, al igual que el inicio del libro, estará marcada desde muy temprana edad con el suicidio de su mejor amigo que, sin motivo aparente, decidió acabar con su vida. A raíz de este suceso, el protagonista estará intentando reubicar su vida, asumiendo el dolor y la pérdida, así como la incertidumbre del futuro. Y en el transcurso de los acontecimientos entrará en contacto con otros personajes sumidos en la misma inquietud.

Principalmente, la vida de Watanabe girará en torno a dos mujeres,  ambas marcadas por la irremediable pérdida de seres queridos y de su juventud; Naoko y Midori. Cada una de ellas se corresponderá con cada una de las diferentes dualidades de Toru. Naoko, sumida en una profunda depresión, intentará alejar a sus fantasmas huyendo de la sociedad. Midori, en cambio, asumirá sus pérdidas a través de la fuerza de la sonrisa.

Como vemos, el dolor como parte de la vida y las relaciones humanas marcarán esta novela. Un relato desconcertante en algunos momentos, pero siempre con un cáliz esperanzador. Se enfrenta al lector con emociones y lugares que la sociedad quiere ocultar a toda costa: hospitales, residencias para enfermos mentales, etc.

 De hecho, la novela fue recibida en Japón como una bofetada en la cara de los sectores más tradicionales, incapaces de hacer frente a la oleada de suicidios juveniles que desde la época de los 90 se han ido incrementando hasta la actualidad.

Un aspecto interesante de la obra son sus referencias constantes al tradicionalismo japonés. En este sentido, encontraremos la presencia constante del bosque, que algunos especialistas en cultura japonesa marcan como elemento mágico de la cultura asiática.

Para entender este importante simbolismo, debemos analizar el título del libro: Norwegian Wood, que literalmente se traduce como “madera noruega”. Sin embargo, el título japonés es Noruwei No Mori, que es la forma en la que ellos traducen el título de la canción de los Beatles. Y es aquí donde comienza a entrelazarse la tradición japonesa con Murakami, puesto que la traducción de “Mori” hace referencia al bosque y no a la madera.

El bosque, como decimos, tendrá una presencia constante en el libro, puesto que los personajes huirán de la sociedad adentrándose en él o simplemente se encontrarán caminando por sus laberintos sin apenas darse cuenta. Murakami hace aquí un juego retórico; puesto que los personajes necesitan perderse para volver a encontrarse.

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KAFKA EN LA ORILLA

Kafka en la orilla es un viaje a la nostalgia y al pasado, una reflexión meditada sobre la tristeza y la soledad del alma. Nos atrapa de nuevo en un mundo de cambios, donde las etapas de los personajes se precipitan hacia su final.

La novela nos acerca a la vida de Kafka Tamura, un chico que decide irse de casa a los 15 años. Le llevan a ello las malas relaciones con su padre, temeroso de antiguas profecías que apuntan a que su hijo padecerá el famoso complejo de Edipo. Esto se unirá al vacío que le produce a Kafka la desaparición de su madre. En este sentido, se dirigirá al sur del país, encontrando refugio en una particular biblioteca regentada por la misteriosa señora Saeki.

Su vida se verá entrelazada con la de otro personaje,  Satoru Nakata, un señor de avanzada edad que sufrió durante la Segunda Guerra Mundial un extraño accidente en el que perdió la facultad de escribir y de comunicarse, excepto con los gatos. Como vemos, nuevamente surgen elementos de la tradición japonesa y el misticismo universal, como los gatos negros. 

En cuanto a su relación con el tradicionalismo japonés, en primer lugar encontraremos personajes misteriosos que se encuentran a medio camino entre los dos mundos, como es Saeki o como es Nakata. Ambos serán guías del protagonista en diferente medida.

También estará muy presente el misticismo de los pasadizos y zonas mágicas. Ya hablamos de ellas durante el análisis de “Tokyo Blues” pero en Kafka en la orilla tendrá aún un papel más importante si cabe. Y es que el joven Kafka huirá durante una larga temporada a una cabaña cercana a un bosque. Un bosque espeso, al que Kafka se irá enfrentando poco a poco, adentrándose en las zonas más oscuras; las se su propio ser.

PODCAST

¿Te has quedado con más ganas de Murakami? En el programa que realizamos sobre su figura, analizamos de forma extensa estas dos obras, en las que se entrelazan los aspectos más tradicionales de la cultura japonesa junto a los matices del autor que ejercen una importante ruptura de tabúes en una sociedad enfrascada en complicados sistemas sociológicos y emocionales. Puedes escucharlo haciendo click en el siguiente enlace:

audio=”http://www.ivoox.com/voz-sinvoz-28-10-2013-haruki-murakami_md_2545860_wp_1.mp3″%5D Ir a descargar

RECURSOS

Puedes escuchar las primeras páginas de Tokyo Blues aquí.

Para saber más acerca del poder de la tradición en la obra de Murakami no te pierdas esta ponencia:

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