Literatura
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Ed Gein, un asesino de novela

La historia hace referencia a que la brutalidad humana puede llegar a extremos insospechados. Pese a ello, el ser humano ha seguido perpetrando el horror en cada suelo virgen que pisa. No nos sorprendamos al ver en las noticias asesinatos y violaciones, puesto que las ciudades que hoy se erigen en el horizonte son el resultado de batallas ganadas; pero también de batallas perdidas.  Somos seres duales, capaces de crear  bellas sinfonías y también de cometer los actos más macabros que el mundo ha podido ver. Esa misma dualidad es la que nos hace sentir curiosidad por conocer los detalles más minuciosos de un acto criminal.

¿Es debido al morbo que nos provoca saber que una mente parecida a la nuestra puede realizar semejantes actos? ¿Cuántos de nosotros no le han deseado alguna vez la muerte a alguien o, como mínimo, su infortunio? Puede que sean precisamente los asesinos los que, siendo caballeros de la muerte, se hayan atrevido a perpetrar aquello que muchos desean en su fuero interno.  Y que reprimen.  Con esta pequeña reflexión te presentamos a uno de los personajes que hemos retratado en el programa “Asesinos de novela”, al que la historia hace llamar el Carnicero de Plainfield.

Si a Ed Gein le hubieran dicho, allá por los años 50, que se iba a convertir en uno de los asesinos más conocidos del planeta, es posible que no se lo hubiera creído. De hecho, sólo pudieron probar dos de sus asesinatos. El estadounidense, declarado enfermo mental, tenía una curiosa y macabra pasión; la de decorar el mobiliario de su casa con piel humana.

Durante el juicio por el cual se le culpó del secuestro y del asesinato de Mary Hogan y Bernice Worden,  este enfermizo personaje admitió que frecuentaba el cementerio en busca de mujeres recientemente fallecidas, para luego llevarlas a su casa e integrar sus cueros a su colección.

Pero su locura no se frenaba en este punto. Cuando los agentes de policía que estudiaban el caso entraron en la casa de Gein, se encontraron objetos mucho más cruentos. Desde cazos para la sopa hechos con calaveras y órganos en la nevera, hasta  prendas de ropa hechas con partes del cuerpo humano. Sin embargo, sus obras favoritas serían el cinturón realizado con pezones de mujer y un chaleco con máscara y pechos con el que al parecer se disfrazaba por las noches para posteriormente realizar bailes obcenos.

Son los detalles macabros de una mente perturbada los que han hecho que muchos cineastas, así como escritores, se basen en su vida para crear a sus propios monstruos.  Así, encontraremos el halo de Gein en la reconocida película El silencio de los corderos. Aquí será encarnado por Buffalo Bill, un hombre obsesionado con la costura y con la creación del traje humano perfecto. Una alegoría a la metamorfosis más controvertida.

Por otro lado, son muchos los que ven una similitud entre Ed y el asesino de Psicosis. Como muchos de ustedes recordarán, el asesino gustaba de disfrazarse de su madre para cometer sus crímenes. Y a esta la conservaba con recelo después de muerta.  Son muchas las teorías que coinciden en señalar a la madre de Gein como la culpable de la sobre protección en la que vivió su hijo, alejándolo del mundo. Un hecho que pudo ser el desencadenante de la locura del llamado Carnicero de Plainfield.

Si quieres escuchar estas y otras muchas historias, recuerda que el programa completo de Asesinos de novela lo puedes escuchar haciendo click aquí:

http://www.ivoox.com/voz-sin-voz-20-05-2013-asesinos_md_2057500_1.mp3″

Ir a descargar

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