Periodismo
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Ryszard Kapuscinski, portavoz de la mayoría olvidada

No creo que exista ningún periodista de campo al que al  hablar de Kapuscinski no se le iluminen los ojos. Y es que el periodista, autor y reportero polaco es la reminiscencia del buen hacer periodístico, de esa época dorada en la que la profesión informativa era un trabajo romántico y lleno de aventuras. Fue un profesional redondo, tenía ese olfato por la noticia que lo llevó a representar a la Agencia de Prensa Polaca (PAP) fuera de sus fronteras, cubriendo así los principales conflictos del siglo XX, todos ellos relacionados con las guerras pos-coloniales que tuvieron lugar en África, América Latina y Asia.

Sin embargo, desde nuestra opinión, su principal virtud será la empatía. Él mismo contaba que hasta la pre adolescencia no tuvo unos buenos zapatos y que no empezó a leer libros hasta los doce años. Su familia, de padres trabajadores y humildes, sufrió la gélida indiferencia con la que los países occidentales trataron a los pueblos colindantes de la URSS  durante la Guerra Fría. Puede que fueran sus vivencias de aquella época las que hicieran que Ryszard se sintiera más a gusto alrededor de gente humilde, personas a las que no sólo retrató con su pluma sino que además eternizó con su cámara fotográfica, una faceta recientemente conocida del periodista y de gran valor histórico.

Como símbolo del reporterismo de acción, consiguió grandes colaboraciones con periódicos de la talla de Time, New York Times,  La Jornada y Frankfurter Allgemeine Zeitung, aunque su yo más íntimo y libre estará reflejado sobretodo en su obra literaria, un capítulo importante de su vida.

Pese a que esta etapa es criticada por muchos por las supuestas libertades literarias con las que Kapuscinski decoró algunas de sus vivencias y noticias como reportero, lo que es innegable es que es aquí donde describe las situaciones tal y como a él le gustaría hacer ver al lector, dejando atrás las rígidas estructuras que el periodismo de agencia exige.

Así, encontraremos grandes obras como El Emperador, El Sha, Los cínicos no sirven para este oficio, La guerra del fútbol,  Viajes con Herodoto o Un día más con vida, este último sobre sus vivencias en Angola y que incluye sus crónicas de agencia. Es aquí donde el lector puede ver la diferencia entre el Kapuscinski periodista y el Kapuscinski escritor.

Precisamente esta libertad es la que nos muestra no sólo a un ser eminentemente informativo sino a un verdadero filósofo de las relaciones humanas, un estudioso del Otro, del ajeno y de los conflictos que se producen en el mundo debido a la naturaleza egoísta y desconfiada del ser humano. Lo decía de una forma muy clara en el discurso que realizó cuando fue nombrado Doctor Honoris Causa de la Universitat Ramón Lluch. Lo que reproducimos a continuación es un fragmento del mismo, que se puede encontrar de forma íntegra haciendo click aquí. 

FRAGMENTO DEL DISCURSO EN EL QUE HABLA SOBRE

“LOS OTROS”

“¿Cómo comportarse ante tamaña revelación? ¿Cómo actuar? ¿Qué decisión tomar? ¿Abalanzarse con ferocidad sobre los extraños? ¿Pasar a su lado con indiferencia y seguir el camino propio? O, tal vez, ¿intentar conocerlos y tratar de encontrar una manera de entenderse con ellos? Esta misma necesidad de optar por una cosa u otra que se había planteado a nuestros antepasados hace miles de años se nos plantea también hoy a nosotros, y lo hace, además, con la misma intensidad, que no ha variado a lo largo de milenios; la elección resulta hoy igual de básica y categórica. ¿Qué actitud adoptar ante el Otro? ¿Cómo tratarlo?

Es posible que la cosa derive hacia un duelo, un conflicto o una guerra. Testimonios de tales desenlaces llenan todos los archivos imaginables y dan fe de ellos los incontables campos de batalla y los restos de ruinas diseminados a lo largo y ancho del mundo. Todos ellos son la demostración de la derrota del hombre; de que éste no supo o no quiso hallar una manera de entenderse con Otros. Las literaturas nacionales de todos los países y de todas las épocas han tomado esta tragedia y debilidad nuestra como uno de sus temas predilectos: su diversidad de matices lo convierte en un tema infinito.

Pero también puede suceder que nuestra familia-tribu, a la que seguimos sus pasos, en lugar de atacar y luchar decida aislarse de Otros, encerrarse, blindarse. Semejante actitud, con el tiempo, dará como resultado construcciones que obedecen a la voluntad de atrincheramiento, tales como la Gran Muralla China, las torres y las puertas de Babilonia, los limes romanos o las murallas de piedra de los incas.

Por fortuna, también aparecen diseminadas profusamente por todo el planeta las pruebas de un tercer tipo de comportamiento que ha conocido la experiencia humana. Las que indican cooperación. Se trata de vestigios de mercados, de puertos marítimos y fluviales; de lugares donde se levantaban ágoras y santuarios, donde todavía hoy son visibles los restos de algunas sedes de universidades y de academias antiguas. Asimismo se han conservado vestigios de ancestrales rutas comerciales, tales como la de la seda, la del ámbar o la sahariana. Todos aquellos espacios eran lugares de encuentro: allí las personas entraban en contacto y se comunicaban, intercambiaban ideas y mercancías, sellaban actos de compraventa y ultimaban negocios, formaban uniones y alianzas, encontraban objetivos y valores comunes. El Otro dejaba de ser sinónimo de lo desconocido y lo hostil, de peligro mortal y encarnación del mal. Cada individuo hallaba en sí mismo una parte, por minúscula que fuese, de aquel Otro, o al menos así lo creía y vivía con este convencimiento.

[…] Resulta difícil justificar la guerra; opino que la pierden todos porque pone de manifiesto el fracaso del ser humano al revelar su incapacidad de entenderse con Otros, de ponerse en su piel; y porque pone en tela de juicio su bondad e inteligencia. Cuando el encuentro con Otros tiene como desenlace la guerra, invariablemente acaba en tragedia, en un baño de sangre”.

Fotografía de Kapuscinski, Rusia

Como vemos, era un amante de las culturas divergentes, un políglota no sólo a nivel del lenguaje, ya que hablaba varias lenguas con soltura, sino también un defensor del mejor significado de la palabra globalización, un término actualmente violado en defensa de los intereses económicos y estratégicos de ciertos países.

Desde La Voz de los Sin Voz no podemos sino animar a todos los lectores y oyentes a que profundicen en la figura de este hombre de mundo. Asimismo, recomendamos a aquellos que vivan en Madrid a que se acerquen a la exposición sobre sus fotografías  que está actualmente en El Matadero de Madrid y que se titula El ocaso del Imperio. Se trata de una serie de instantáneas recogidas a lo largo y ancho de la Rusia post soviética.

No nos vamos sin antes recomendar una entrevista realizada por Sánchez Dragó titulada Negro sobre Blanco, donde podremos ver a Ryszard haciendo una reflexión sobre el periodismo, sobre el mundo y sobre la escritura. Tampoco te pierdas el programa que grabamos dedicado a la figura de uno de los mejores reporteros de todos los tiempos.

* Audio ya disponible! – Kapuscinski, portavoz de la mayoría olvidada

http://www.ivoox.com/voz-sin-voz-kapuscinski_md_2041282_1.mp3″

Ir a descargar

120513-moment

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