Especiales, La figura del lobo, Miscelánea
Comments 5

La moral católica y el lobo: Los Bestiarios

Es indudable que el  lobo es un animal que evoca un gran simbolismo, tan sólo basta con escuchar la manera que tienen de expresarse mediante el aullido para que despierte en nosotros profundas sensaciones. Como hemos visto en la entrada anterior y en el programa de la semana, existen una serie de mitos que rodean su condición, algunos son ciertos, pero otros nacen de las representaciones que han ido creándose de él a lo largo de los siglos.

Su figura suele asociarse en el imaginario social occidental a mundos oscuros, tenebrosos; también a la violencia, la ferocidad y la agresividad. El término femenino, se relaciona con la concupiscencia, es decir, la entrega a los placeres carnales a nuestra parte más instintiva. Es paradójico ya que, estos animales, sobre todo el macho y la hembra alfa, suelen ser leales a su pareja hasta la muerte.

¿Por qué el lobo es sinónimo de peligro? Es bien sabido que se trata de un mamífero depredador,  se alimenta de grandes animales que sirven de sustento para el ser humano: cabras, ovejas, cerdos, ciervos, etc. por lo que para el hombre más primitivo ya suponía una amenaza por el dominio dentro de la escala natural de los depredadores. Por tanto, desde las sociedades de caza, y sobre todo cuando se asentó la ganadería y los grupos sociales comenzaron a constituirse como núcleos sedentarios, el lobo se convirtió en el enemigo básico del ser humano, un enemigo por otra parte,  muy respetado por su gran fuerza y astucia. La lucha contra el lobo era por tanto la lucha contra un auténtico guerrero.

La moral cristiana contribuyó a potenciar la concepción negativa de la figura del lobo, los cristianos lo vinculan con el mismísimo diablo. La famosa cita bíblica: ” Cuídense de los lobos con piel de cordero”  se refiere a la existencia de falsos profetas y mediadores de Dios, la existencia de la maldad disfrazada de pureza y bondad. Los corderos representan la inocencia, las almas cristianas puras, crédulas e indefensas, por ello se lanzan mensajes de precaución, advertencia,  y cautela con el lobo. Es como si el lobo fuera el diablo en constante acecho por las almas cristianas más despistadas.

Es interesante la colección de los llamados Bestiarios que conservamos de los siglos II y V. Un bestiario como su propio nombre indica, es una recopilación de “bestias”, ilustraciones populares de la Edad Media que solían describir animales reales o míticos, así como aspectos de la naturaleza y sus propiedades.  Éstos a través de sus historias y dibujos encierran lecciones morales, principio y valores cristianos. Presentan un valor más simbólico y abstracto que real y contribuyeron enormemente a crear tópicos que permanecen hasta nuestros días.

Conciben el mundo como la creación de Dios que utiliza una serie de instrumentos, los animales, los cuales los más bellos representan el bien y los de peligrosa apariencia el mal. Cada uno de ellos tiene una determinada función asignada. Como era de esperar, el lobo o aquellos animales fantásticos con alguna de sus características  evocaban el cumplimiento de algún pecado natural o algún tipo de violencia contra el ser humano. No se le representa con signos de sumisión o miedo.

Os dejamos unos ejemplos de miniaturas y bestiarios de estos siglos en los que aparece el lobo como protagonista:

 

 Lincis  4909572004_85d2cc397e

vylk2obando-bestiario

Como podéis observar, son imágenes muy icono-gráficas en las que suele ser constante las figura de la oveja o cabra, también la del ser humano, ambos siempre encarnando el bien y siendo devorado por las fauces de los lobos, éstos últimos representados como bestias tenebrosas.  Los bestiarios sirvieron a la Iglesia Medieval como vehículo para adoctrinar a la población, mayoritariamente analfabeta de la época.

Dentro de los mitos que rodean al lobo, hay parte de realidad y parte de leyenda.  Es cierto que los lobos tienen una excelente visión nocturna, de ahí que le brillen los ojos en la oscuridad, todos recordamos la típica imagen de un paisaje en penumbra alumbrado únicamente por los grandes ojos rojos de estos animales.  También es  real que debido al miedo a un posible ataque,  el ser humano, dependiendo como afronte el pánico, se paraliza si se encuentra cara a cara con un lobo y pierde la voz, pero esto no se debe a ningún poder mágico que traspase nuestro entendimiento, si no una reacción humana totalmente lógica y normal.

Ahora quizá nos haga gracia algunas características que se les atribuía al rey de los cánidos, como por ejemplo, si un lobo se encontraba solo, fingía un aullido múltiple poniéndose la pata en el hocico para asustar a quién rondara por ahí, haciéndose pasar por varios de la misma especie.

Todo esto debe entenderse teniendo en cuenta el contexto, es decir, el ambiente, las ideas y las circunstancias de la época. Hoy día se han ido perdiendo estos prejuicios más primitivos, sin embargo, sigue la continua lucha entre la naturaleza y el mundo del hombre, que presenta intereses contrapuestos y puede llegar a ser un peligro para el mantenimiento de esta especie y su conservación en el hábitat que ha visto como en ocasiones el egoísmo humano supera cualquier crueldad animal, crueldad que no es otra  más que su instinto natural.

Anuncios

5 Comments

  1. Pingback: El Lobo, rey de los cánidos. |

    • Gracias por el comentario, Papeth, imaginamos que es por este poema de Borges:
      Un lobo
      “Furtivo y gris en la penumbra última,
      va dejando sus rastros en la margen
      de este río sin nombre que ha saciado
      la sed de su garganta y cuyas aguas
      no repiten estrellas. Esta noche,
      el lobo es una sombra que está sola
      y que busca a la hembra y siente frío.
      Es el último lobo de Inglaterra.
      Odín y Thor lo saben. En su alta
      casa de piedra un rey ha decidido
      acabar con los lobos. Ya forjado
      ha sido el fuerte hierro de tu muerte.
      Lobo sajón, has engendrado en vano.
      No basta ser cruel. Eres el último.
      Mil años pasarán y un hombre viejo
      te soñará en América. De nada
      puede servirte ese futuro sueño.
      Hoy te cercan los hombres que siguieron
      por la selva los rastros que dejaste,
      furtivo y gris en la penumbra última.”

      ¡Un placer!

  2. José Francisco says

    Soy estepario por naturaleza. No soy (y soy) de Hesse. Siempre me he sentido identificado anímicamente con este animal tan salvaje y bello. Un articulo breve pero interesante (no es cuestión de hacer una enciclopedia).
    Lo bueno, si breve…
    Yo llegué a tu artículo por Google fotos. Y prometo leer los otros aportes que indicas.
    Un saludo.

  3. José Francisco says

    Yo también escribo pero me quedo en mero aprendiz. Por ahí tengo un blog un tanto descuidado. Puedes rastrearme y/o leerme, si quieres, las cuatro tonterías que pongo por Facebook.
    Insisto. Un placer.
    Salud.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s